jueves, 5 de mayo de 2016

Para ti.



A veces las cosas se acaban, sin más, simplemente se acaban. No te das cuenta porque vas dejando de sentir paulatinamente.

O no te quieres dar cuenta porque hay muchos factores que influyen consciente o inconscientemente en esa decisión: El qué pensarán de ti, qué harás ahora sin esa persona… y cuando hay niños en común la decisión se hace mucho más difícil.

Al principio piensas en muchas cosas, te cuesta volver a dormir sin nadie a tu lado, las comidas y las cenas a solas se hacen pesadas y no te entran, tienes la sensación de haber perdido muchas cosas entre ellas una familia…

Pero de repente cambia tu percepción. Te empiezas a sentir a gusto contigo, disfrutas cosas que antes  no le dabas la importancia que debías, recuperas esa energía positiva que antes se convertía en negativa, vuelve ese positivismo antes perdido… Y te das cuenta de que esa decisión que te llevó mucho tiempo tomar ha sido lo mejor que has podido hacer, que ahora vuelves a set tú; incluso te sorprendes de la gente que te ha apoyado, gente que ni esperabas que estuviera a tu lado en ese momento.

Y es que todo pasa por algo. Si algo no era para ti dejarás de tenerlo por muchas ganas que le pongas. Nunca te arrepientas de lo hecho, pues lo bueno lo disfrutaste y lo malo te hizo aprender. Y no caigas en lo que pudo haber sido, quédate en este presente y vívelo intensamente. Mañana ya se verá.


“Para disfrutar el arcoíris debes primero aguantar la tormenta”.