jueves, 8 de octubre de 2015

¿Bailamos? Papá quiero jugar




Vale la pena que veáis este vídeo. Seguro que todos os sentiréis identificado con este padre. Y es que somos así, siempre pensando en el futuro de nuestros hijos, queriendo lo mejor para ellos según nuestro punto de vista, intentando darles lo que nosotros no tuvimos, pensando que así tendrán una vida mejor que la nuestra. Pero no pensamos en lo que son realmente: NIÑOS.

Es verdad que la educación les hará seguramente gente preparada, pero el que disfruten la infancia seguro que les va hacer mejores como persona. Un niño debe aprovechar su estancia en el colegio y aprender, aprender y aprender. Pero al salir del colegio debe jugar, explorar, reír, llorar, saltar, correr, trepar, caerse, levantarse, gritar… todo lo que hacen los niños; seguramente lo que hacíais vosotros cuando erais niños.

Y tan importante como esto es que nosotros formemos parte de ello. Durante un rato cada día, olvidad que sois padres, volved a ser niños con ellos y jugad, explorad, reíd, llorad, saltad, corred, trepad, caeros, levantaros, gritad… y hacedlo sin la vergüenza de una persona mayor. Os aseguro que volveréis a sentiros vivos y, lo más importante, vuestros hijos recordarán esos momentos siempre.

Y es que no sabemos qué nos deparará el mañana, si lo que les hagamos estudiar hoy les servirá para un futuro desconocido, si existirán los pianos o la danza, si el idioma del futuro será el vasco o el sueco… Pero lo que sí os puedo asegurar es que los niños seguirán queriendo ser niños, y que sus mejores recuerdos serán aquellos días de baile a lo loco con su padre, o aquel día de cocina con su madre cuando se les cayó la tarta al suelo y les entró un ataque de risa, o la tarde de spa y belleza improvisada que le preparó su madre, o el rato de vergüenza  que pasó cuando su padre quiso ser niño de nuevo delante de sus amigos y el orgullo que sintió cuando esos amigos le dijeron que tenía un papi guay…


Así que ya sabéis, cuando sean mayores querrán parecerse a sus padres, y qué mejor ejemplo que unos padres que también sepan ser niños.