jueves, 22 de octubre de 2015

Ilusiones y desilusiones



A veces te ilusionas por algo con tantas ganas que no se te va de la cabeza. Incluso inconscientemente contagias esa ilusión a los que te rodean. Hablas de ello sin querer, sin darte cuenta. Haces planes como si ya lo tuvieras, soñando con lo que harás o dejarás de hacer. Y te dices que no te ilusiones aún, que todavía es pronto y puede no salir bien, pero nada, no hay manera. Y es que ilusionarse es normal, todos nos ilusionamos por cosas.

Lo malo viene cuando eso que ilusionabas con tantas ganas se desvanece…  y te da el bajón. Es como si le quitan un caramelo de la boca a un niño. Te entristeces tanto que empiezas a llorar, te culpas por haberte hecho tantas ilusiones después de haberte repetido miles de veces que no lo hicieras, te sientes fatal por haber contagiado esas ilusiones provocando esa pena ahora en los demás. Pero todo pasa y, con el tiempo te das cuenta de que era lo mejor que podía pasar.

Y es que todo pasa por algo. Si no has tenido lo que te ilusionaba es porque no era para ti, o porque vendrá algo mejor que ni siquiera ahora te imaginas.

Lo importante es pasar página cuanto antes, olvidar esa desilusión y tirar pa’lante, y sí, volverte a ilusionar por otra cosa, que además de ser lo normal, es sano, pues mientras tengas ilusión por algo te sentirás un poco más feliz.


Recuerda siempre que lo mejor está por llegar.