Aún te echo de menos cada día. Aún lloro con tus fotos, con
tus recuerdos. Aún me cuesta hablar de ti. Y todavía huyo de la gente cuando
comentan tus historias. Incluso aún lloro cuando escribo sobre ti, como ahora.
Creo que, aunque ya lo tengo asimilado, y cada año me afecta
un poquito menos, nunca podré dejar de emocionarme cuando llega este día.
Como padre me hace muy feliz cuando mis hijos me felicitan
este día. Pero como hijo… me rompo por dentro al no tenerte aquí con nosotros
para poder abrazarte y besarte.
Sé que a veces vienes a visitarnos. Si puedes, ven hoy a
darme un abrazo. Yo te esperaré despierto y te buscaré en mis sueños.
Feliz día del padre.
¡Joder! ¡Cómo te echo de menos!

No hay comentarios:
Publicar un comentario