jueves, 17 de diciembre de 2015

No te preocupes por mí.



Es extraño, pero no siento nada aquí. Aunque estoy preocupado por ti. Te veo cada día y, desde que me fui, no has vuelto a ser tú. Te veo triste y apagada. También te veo llorar por las noches cuando te acuestas y tocas mi lado de la cama. Incluso lloras cuando hablas de mí.

No quiero que estés así, quiero que sigas con tu vida, que recuperes esa sonrisa que me encantaba, que vuelvas a ser la persona que me enamoró de ti. Y quiero que sepas que, aunque no me veas, yo seguiré cuidándote cada día, seguiré visitándote por las noches mientras duermes y seguiré dándote los buenos días. Estaré a tu lado en todo momento y te esperaré hasta que llegue el momento de volver a estar juntos, que espero tarde mucho en llegar.

Quisiera poder decirte tantas cosas para hacer que te sientas mejor… Decirte que aunque vivimos poco tiempo juntos, lo nuestro fue maravilloso. Que no pude estar más feliz a tu lado. Que me hubiera encantado casarme contigo y llegar a viejecitos juntos. Que me diste lo que nadie me dio nunca. Que me encantaba acostarme y abrazarte, y hablar hasta que te quedabas dormida. Que me quedaba tiempo mirándote mientras dormías. Que me encantaba notar tus pies fríos buscando un sitio para calentarlos. Que despertarme por la noche porque notaba que me buscabas dormida y me abrazabas era algo increíble. Que lo primero que viera por la mañana fueran tus hermosos ojos era el mejor despertar del mundo. Que tus besos hacían que me derritiera. Que me encantaba hacerte el café y desayunar contigo…



Te dije un día que lo nuestro sería eterno y ahora te lo puedo confirmar, pues aún aquí te sigo queriendo.